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José Benito
24/12/2004, 18:35
Residencias de ancianos LGTB
InformaRN, 03-06-02


En Holanda es habitual que los ancianos se trasladen a vivir a residencias para la tercera edad. Los holandeses son personas que valoran su independencia y no desean convertirse en una carga para sus hijos o familiares. Por su parte, el gobierno cubre los gastos de los ciudadanos con bajo poder adquisitivo. A los ancianos se les retiene su pensión y se les asigna mensualmente una determinada cantidad de dinero, que les permite cierta independencia económica. Aquellos que disponen de ahorros deben costearse, en parte, su estancia en el centro.

Las residencias cuentan con médicos de cabecera, enfermeras, personal geriátrico diplomado, cuidadores y todo un ejército de voluntarios que acompaña a los ancianos a sus consultas médicas fuera del centro, o simplemente a dar un paseo por la ciudad.

En Holanda las residencias de ancianos procuran que sus habitantes, además de sentirse como en su propia casa, convivan con personas afines a su manera de pensar, su religión o su origen. Durante mucho tiempo, no se consideró que los homosexuales necesitaran también de un lugar propio donde hacerse viejos. Los ancianos homosexuales se sienten especialmente solos en las residencias mixtas. En éstas los habitantes tienen temas de conversación como sus hijos o nietos, mientras que la mayor parte de los homosexuales no formó una familia.

A mediados de los años 90, se creía que en Holanda la homosexualidad había sido aceptada en todos los ámbitos. Sin embargo, una encuesta realizada por la organización que vela por los derechos de los homosexuales, COC, sobre de la necesidad de crear residencias de ancianos solamente para homosexuales, puso de manifiesto que el tema seguía siendo delicado.

Para sorpresa de los encargados de la investigación, numerosos directores de este tipo de instituciones negaban el tema: su respuesta solía ser "aquí la homosexualidad no existe". El primer cambio notable se produjo en 1998, con la construcción de una residencia para ancianos homosexuales. Desde entonces otros ayuntamientos se han interesado en introducir medidas para que los ancianos homosexuales se encuentren en su ambiente.

La residencia de ancianos L.A. Rieshuis, ha construido al lado de su edificio principal, un complejo de siete viviendas adosadas, exclusivamente para homosexuales. En principio, los habitantes hacen una vida totalmente independiente, y solamente en caso de enfermedad o de necesidad de asistencia médica piden ayuda al centro. El contacto entre los habitantes heterosexuales y los homosexuales se desarrolla sin problemas, aun cuando todavía les resulte difícil hablar con el resto de la comunidad sobre su vida privada o su sexualidad. Según algunos ancianos homosexuales, el hecho de vivir apartados del resto de los habitantes entraña también el riesgo de aislarse, pero añaden que hasta que la homosexualidad no sea comprendida y aceptada como un hecho, esta solución sigue siendo la más aceptable.

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José Benito
28/12/2004, 13:48
Los especialistas denuncian el abandono de los mayores gays
Valencia, 14 de Diciembre de 2004


Desatención, soledad y aislamiento son algunos de los graves problemas que afectan al colectivo de homosexuales, lesbianas, gays, transexuales y bisexuales mayores de 65 años. Y la invisibilidad del colectivo es uno de sus mayores enemigos. De ahí que el colectivo Lambda haya celebrado en Valencia las primeras jornadas dedicadas a ellos y haya sacado a la luz pública su situación actual.

Según el informe Kinsey, realizado en Estados Unidos en los años cincuenta, entre el 8 y el 10 por ciento de la población es homosexual. Si a eso le añadimos que dentro de 50 años el 22% de los habitantes del planeta tendrá más de 65 años, el resultado es que a mitad de siglo habrá 200 millones de mayores homosexuales en el mundo y cerca de 100.000 en la Comunidad Valenciana.

A pesar de ello, «cuando hablamos de homosexualidad sólo se piensa en personas jóvenes, quizá porque son los que más consumen, pero rara vez se piensa en la tercera edad», aseguró Toni Poveda, coordinador de Lambda.

El origen de este problema es haber vivido su juventud durante los difíciles años de la dictadura, cuando estaban perseguidos legalmente y se veían «obligados», incluso, a casarse y formar una familia tradicional. Pero también porque ahora, a la vejez, «los que en su día salieron del armario se están viendo obligados a meterse de nuevo» para poder sobrevivir en un mundo que les es hostil.

Las personas mayores de 65 años están frecuentemente solas, porque no tienen descendencia y está demostrado que en un 90% de los casos son las mujeres las que cuidan de los maridos ancianos. Ni siquiera los voluntarios son siempre una solución, pues «ha habido personas que han tenido que quitar sus fotos y hasta cambiar la decoración de la casa por miedo a no ser atendidos», declaró un representante de la Feglt. Ocurre, además, que ni los médicos ni los trabajadores sociales están preparados para darles la atención específica de su sexualidad, sobre todo en los transexuales. Y en última instancia tiene problemas para ir a una residencia, porque o son gestionadas por entidades católicas o no entienden que formen parejas del mismo sexo. «Aquí hay dos homosexuales que pidieron una cama de matrimonio y no se la dieron. Tuvieron que quedarse en camas individuales y además con otra persona en la misma habitación», añadió.

Para acabar con estos obstáculos, los especialistas creen fundamental el matrimonio civil entre parejas del mismo sexo, una posibilidad que próximamente será aprobada en España.