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José Benito
18/09/2006, 21:02
Fuente: http://www.gaispositius.org/gentgranggc.html

Los Mayores en Cataluña

Aun cuando las personas mayores tienen cada vez más dinero (la pensión media alcanza a 71.900 pesetas al mes12 , y el 70% viven en casas de su propiedad), sigue existiendo una franja de población en situación precaria; aquellos que perciben una pensión no contributiva y/o pagan un alquiler o bien son el sustento principal de la unidad familiar13. Entre las personas mayores hay un 69% que declaran tener dificultades para llegar a final de mes con los ingresos de que disponen14.
La situación de los servicios sociales para las personas mayores discapacitadas, no es precisamente la óptima. La atención domiciliaría no llega, en Cataluña, al 2% de las personas mayores de 65 años15.
En otros países, esta formula es una de las más adoptadas por que permite que el anciano siga viviendo en su entorno social. En Francia y Bélgica un 6% de los ancianos reciben ayuda domiciliaria subvencionada; en el Reino Unido, el 12.5%; en Finlandia y Suecia el 18%; y en Dinamarca, el 20%16.
En España existen 165.000 plazas residenciales entre públicas y privadas, lo que significa un ratio del 2’8 por cada 100 personas mayores de 65 años. Se estima las necesidades de plazas en un mínimo del 3% de la población que ha llegado a la tercera edad, con objeto de dar respuesta a aquellos que tienen grados crónicos de dependencia17.
Del total de las 36.721 plazas geriátricas que existen en Cataluña, 23.477 pertenecen a centros privados, ya sean mercantiles o sin afán de lucro. Plazas que están ocupadas en su totalidad, y en algunas provincias como Barcelona, soportan una larga lista de espera.
En Cataluña existen 4.063 plazas de centros de día. No son suficientes, pero aunque lo fueran, no han resuelto problemas colaterales como el transporte a estos centros18.
Según Juan Diez Nicolàs, Presidente de la Asociación Española de Sociología “La opción de ingresar a las personas mayores en residencias son muy escasas. A nivel privado pocos se lo pueden permitir económicamente, puesto que las tarifas de las residencias de ancianos privadas son muy variables, pero oscilan entre las 150.000 y 200.000 pesetas”19.
Las grandes preocupaciones, los principales temores de la gente mayor, son la enfermedad (en un 48.8% de los casos), la pérdida de memoria (31.1%) y la soledad (24.8%)20. Es lógico deducir por lo tanto, que los mayores, tienen miedo, pues, al abandono social.
La buena salud en edad muy avanzada depende, más que en ninguna otra fase de la vida, del buen estado anímico y mental que haya conservado una persona. El punto clave está, según la opinión de los especialistas, en saber estimular los verdaderos intereses vitales del anciano y al saber valorarlo globalmente, no únicamente en función de su estado físico.
De todo lo que se ha expuesto hasta ahora, se deriva que la atención domiciliaría es, sin duda, una de las claves para afrontar adecuadamente la problemática que presentan los ancianos.
No obstante, la efectividad real del conjunto del sistema de apoyo a las personas mayores no puede depender exclusivamente de una sola tipología de actuación, sino de la suma de todas ellas, correctamente orientadas en cada caso a las diferentes necesidades. La atención domiciliaría, por lo tanto, es necesario que sea complementada con el resto de opciones, no que las anule.