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Una boda entre militares gays sentó un precedente

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    Una boda entre militares gays sentó un precedente
    Gabriela Paz y Miño y Carla Maldonado. corresponsales en España e Italia
    El matrimonio entre dos Albertos, ambos soldados del Ejército español, celebrado en Sevilla en junio del 2006, copó los titulares de los periódicos. Fue la primera boda gay en la institución armada.

    Según declararon a los medios, entonces, los novios se conocieron una noche del 2002 en Madrid, de la cual uno
    de los Albertos es originario (el otro es de Sevilla). Las reacciones frente al sonado compromiso mostraron dos caras de la moneda, el rostro más progresista del Ejército y también el más reaccionario. Aunque en el día de la boda estuvieron 40 militares, uno de los novios denunció que había recibido amenazas y comentarios homófonos de compañeros y superiores.

    Más allá de este hecho excepcional, ¿cuál es la política del Ejército español frente al tema de la homosexualidad?

    “Ninguna, porque no preguntamos a nadie cuál es su orientación sexual. Si un soldado es homosexual o no, no nos interesa. Ese no es un tema para el Ejército español”. Con esa tajante respuesta, un vocero de prensa de esta institución da por terminada una pregunta sobre el tema. La igualdad de todos los españoles ante la ley, sin discrimen por ninguna razón de nacimiento, raza, sexo, religión u opinión que establece el artículo 14 de la
    Constitución española, es la base de esta afirmación.

    Pero los casos de militares que salen del armario en este país, como en la mayoría de ejércitos, aún es excepcional. “No está prohibido, no hay ningún reglamento que lo impida, pero si alguien es homosexual en el Ejército, normalmente no hace ostentación de ello, se mantiene discreto”, opina Manuel Rodenas, del Colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (Cogam).

    “Legalmente no se puede expulsar a nadie por ser gay o lesbiana, aunque tenemos denuncias de personas que han sido separadas del Ejército con algún pretexto, pero que saben que fue por su orientación sexual”.

    En España -explica Rodena- el Ejército es una institución “cien por cien profesional”, en la cual los soldados son contratados y reciben un sueldo mensual, como cualquier otro trabajador. “Simplemente pueden no renovarte el contrato si no quieren o si les disgusta un dato como ese”.

    Para él, la boda gay en Sevilla es anecdótica. “La mayoría de personas prefiere no revelar su identidad sexual, pues el Ejército aún es una institución machista en la cual lo varonil es muy valorado”.

    Hay otros casos emblemáticos, como el de José María Sánchez Silva, teniente coronel del Cuerpo Jurídico del
    Ejército español, quien en septiembre del 2000 salió del armario y declaró su orientación en Zero, una revista gay de estilos de vida. El Código de Instrucción Militar de 1945 decía en su artículo 382 que estas orientaciones sexuales debían ser castigadas hasta con seis años de prisión y la separación del servicio.

    Contrasta con el caso español lo que ocurre en Italia, donde se impone una visión más ortodoxa. Las Fuerzas Armadas italianas (120 000 militares y 110 000 policías) todavía son un símbolo de machismo. La homosexualidad está considerada un tabú, por eso los uniformados prefieren no hablar abiertamente sobre el tema.

    Aunque tampoco preguntan la inclinación sexual de los aspirantes a sus filas. Y como los estadounidenses siguen la política del “don’t ask and don’t tell” (no preguntar y no decir).

    Cuando el servicio militar era obligatorio, los militares tenían un comportamiento de “represión” contra este grupo. La persona que se declaraba homosexual era exonerada, porque lo consideraban un enferma con problemas piscológicos (Código de Salud Militar). Y esto quedaba registrado en su expediente oficial.

    Algunos heterosexuales jugaban a ser homosexuales para huir de la milicia. Incluso se inscribían en las asociaciones gays para obtener un carné y no ser enrolados.

    Pero, desde el 2004, la leva es voluntaria y estos casos se terminaron. Los jóvenes pueden escoger el servicio comunitario.

    Los líderes de los homosexuales aseguran que tienen dificultad para hacer carrera en las fuerzas del orden.Un
    gay o una lesbiana en uniforme deben trabajar el doble que un heterosexual. Lo mismo ocurre con las mujeres que sueñan con vestir los uniformes verdes o azules.

    Si en un cuartel se descubre un episodio homosexual, se castiga a los autores. Y si son militares de alto grado tienen problemas para ascender. “Sabemos poco de los homosexuales en las Fuerzas Armadas porque ellos no quieren ser reconocidos y no se exponen particularmente. En Italia hay mucha precaución y autocensura entre los militares, policías y vigilantes gays. No quieren ser discriminados”, dice a este Diario Paulo Ferigo, presidente de Arcigay, la asociación de homosexuales más grande de Europa, que agrupa a 180 000 miembros.

    La discriminación homosexual también es una realidad en los países más abiertos. La ley establece la igualdad, pero no cancela las desigualdades, a pesar de la directiva europea 2000/78/CEE de la igualdad de tratamiento y no discriminación por la orientación sexual en las fuerzas del orden.

    En Europa existe la Federación de Asociaciones Gay en Uniforme(Police Cop en Italia), que lucha contra de la discriminación de los gays en toda la región.
    Punto de Vista

    Myriam Navas. Presidenta de Cogam

    Parejas viven en los cuarteles


    Poco a poco y desde hace algunos años, hay miembros de la Guardia Civil y del Ejército español que han salido del armario. Incluso, ahora en mandos militares se permite la convivencia entre parejas. Algunas conviven en las casas-cuarteles, sin ningún tipo de sanción o problema.

    Hay un aire aperturista en las instituciones castrenses. Sin embargo, el Ejército valora ciertas cualidades relacionadas con el hecho de ser hombre y que se supone que si eres homosexual no tienes. Ha habido casos excepcionales: una boda gay, incluso una persona transexual que se operó para cambiarse de género y que fue readmitida, tras un juicio.
    Punto de vista

    Fabrizio Battistelli. Sociólogo italiano


    ‘Las FF.AA. son de hombres’

    En las Fuerzas Armadas tradicionalmente se ignora el problema de la homosexualidad. Es como si no existiera o fuera invisible. Hay un comportamiento pragmático y cierta tolerancia. Oficialmente, ningún militar superior o inferior declararía ser homosexual. Son políticamente correctos por hipocresía y no tenemos casos graves como en otros países.

    Se parecen a los casos de molestia sexual a las mujeres, que sí existen, pero se manejan con un pragmatismo católico. No quieren crear escándalos, sino revolver todo con sentido común. No tenemos investigaciones, ni censos, ni estudios sobre el tema. Tampoco datos objetivos sobre la discriminación. En Italia y en el resto de países occidentales, las FF.AA. son solo de hombres. Así ha sido por milienios y es difícil renunciar al monoplio
    masculino y admitir a las mujeres, por ejemplo.

    En caso de los gays, el machismo de la identidad militar tiene la concepción de un soldado viril y heterosexual. Se olvidan de que en el Ejército hubo grandes guerreros homosexuales: Aquiles, por ejemplo. Pero algunos militares, cuando hablan en privado, ilustran el problema de tener homosexuales declarados en sus filas.

    Segun ellos, eso dismisnuye la cohesión del grupo, donde hay una fuerte afectividad. Pero es una relación sublimal, sin expresión física, es solo amistad viril y camaradería. Temen que un elemento afectivo de un homosexual rompa la unidad del grupo.


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