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José Benito
04/06/2008, 00:47
Ser o no ser gay en Latinoamérica (http://revistanois.com/ediciondigital/?p=728)

26 05 2008
JORGE MARCHANT LAZCANO, nació en Santiago de Chile el 9 de marzo de 1950. Tras dedicarse algunos años a escribir teleseries -como “Volver a empezar” en la que narra la transición democrática en Chile; inicia su carrera literaria con el estreno del drama “No me pidas la luna” y en 2002 aparece su novela histórica “Me parece que no somos felices” a la que siguen “La joven de blanco” y “Sangre como la mía” con la que ha obtenido el Premio de las Bellas Artes. Con motivo de su publicación en España hemos tenido la oportunidad de mantener esta entrevista que os ofrecemos.
por Guillermo Cárceles
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Nois: ¿Cuánto hace que se publicó “Sangre como la mía” en Chile?. ¿Cuál ha sido la reacción?
Jose Marchant: “Sangre como la mía” apareció por Editorial Alfaguara en junio del 2006, después de haber publicado otras dos novelas con ese sello. La novela tuvo una excelente recepción por parte de la crítica, y se la consideró como mi novela más valiente y desgarradora. Las implicancias en torno a la homosexualidad y más aún, en torno al sida, provocaron cierta polémica extra literaria que llevó a los medios periodísticos a hablar más de la enfermedad que de literatura. El año pasado, la novela ganó el Premio Altazor - Premio de las Artes Nacionales - en donde todos los escritores eligen la mejor obra del año anterior.
N.: En tu novela los protagonistas se ven obligados a ocultar su homosexualidad a causa de la homofobia del país. ¿Puedes comentarnos cómo se vive en el Chile de 2008 la homosexualidad?
J.M.: Los personajes que deben ocultar su homosexualidad - como lo hacían en gran parte del mundo -, son aquellos que viven en los años 50, es decir, las dos primeras generaciones de la novela. Los personajes del presente, pese a sufrir otro tipo de dificultades, viven su homosexualidad más libremente. Creo que, a pesar de la gran homofobia que existe en Chile, las nuevas generaciones pueden vivir de forma mucho más libre de lo que se vivía en los largos años de la dictadura de Pinochet. Si bien durante la dictadura existían muchas manifestaciones de una intensa vida gay, especialmente en Santiago, todo era oscuro, soterrado, clasista y puertas adentro. Ahora hay barrios, como Bellas Artes, en el centro de la ciudad, lleno de cafés donde los homosexuales hacen una vida pública sin interferencias, y disfrutan de una visibilidad que sólo la democracia puede dar. Eso no impide que la estructura social y religiosa del país, ponga grandes problemas para la aceptación total de esta forma de vida.
N.: ¿Es muy difícil salir del armario en Chile?
J.M.: Creo que eso depende de cada cual. Yo salí del armario en un Chile provinciano, que parecía vivir fuera del mundo, en los años del gobierno del socialista Salvador Allende - antes de la brutal dictadura que lo derribó -, y no me fue ni tan difícil ni tan traumático. Tenía las cosas relativamente claras y quería vivir mi propia vida, por lo que me fui a vivir solo, lejos de la mirada observadora de mi familia, conocí a mis primeros compañeros, algunos amigos con los cuales hemos estado unidos hasta hoy. De cualquier forma, tengo claro que no es así de fácil para todo el mundo. En una sociedad tan conservadora como la chilena, los jóvenes deben luchar contra una sociedad homofóbica en donde la familia - sus propias familias -,sólo legitiman las relaciones heterosexuales. Es por eso que la mayoría de los gay entran en un proceso de naturalización de todo lo ajeno y lo prohibido. Muchas veces es la misma familia, amparada por el poder de la iglesia católica, la que les impide ser homosexuales honestos y realizados.
N.: ¿Son muchos los personajes públicos que lo han hecho?
J.M.: Me voy a centrar solamente en el mundo cultural chileno. La tradición cultural de Chile, hace “invisibles” a sus grandes homosexuales y lesbianas. Habría que partir por Gabriela Mistral, primera Premio Nobel de Literatura en Hispanoamérica en 1945, quien vivió prácticamente toda su vida autoexiliada porque sabía que le era imposible vivir en Chile. Decir en Chile - como ha sucedido en estos últimos meses-, que la Mistral es lesbiana es un pecado mortal, una ofensa que la empequeñece, como si la lectura de su obra no tuviera otros alcances mucho mayores a la luz de su verdadera condición humana. Felizmente, Gabriela Mistral estuvo unida en los últimos años de su vida con Doris Dana, una norteamericana que a su vez dejó toda su herencia a una sobrina soltera, lo que ha permitido que Chile pueda iniciar el reencuentro con su gran poetisa, y el rumor atroz se convierta en certeza esperanzadora.
Otro ejemplo: Augusto d’Halmar, uno de los ejes de mi nueva novela, Primer Premio Nacional de Literatura en 1950, escribió en España en los años 20 una novela homosexual, “Pasión y muerte del cura Deusto”, y Chile nunca se hizo cargo de una lectura seria y comprometida con los verdaderos alcances de esa obra emblemática.
José Donoso, gran escritor chileno, vivió toda su vida negándose su propia sexualidad, temiendo ser visto y llamado como “un escritor gay”. Después de su muerte, es su propia hija adoptiva quien desvela parte de la amarga historia de ocultamiento y represión del autor de “El obsceno pájaro de la noche”.
N.: ¿Crees que la homofobia es más fuerte en Chile que en otros países del continente?
J.M.: Es muy posible. Aunque no creo que sea peor que en Perú o Colombia, por nombrar dos países cercanos. En definitiva, lo que nos empareja a todos, es la presencia autoritaria de la iglesia católica - terrible herencia hispánica -. Me pregunto, ¿cómo habríamos sido si nos hubieran colonizado los anglosajones?
¿Seríamos como los norteamericanos?
Y en relación a este mismo tema, me preguntas en dónde se puede vivir con mayor libertad la homosexualidad en Hispanoamérica, y te respondo sin pensarlo dos veces, en Argentina, muy en especial Buenos Aires. La sociedad porteña para quienes no la conocen es más amplia de criterio incluso, diría, que varias sociedades europeas. Buenos Aires es una ciudad asombrosa, en el más amplio sentido de la palabra. Los porteños parecen tener incorporado en su disco duro el sentido de la diferencia, tal vez por haber sido una ciudad de fuertes oleadas de inmigración. La vida gay en Buenos Aires es altamente estimulante, cultural, social y sexualmente. ¡Es un verdadero placer ser maricón en Buenos Aires!
N.: ¿Qué has pretendido plasmar en “Sangre como la mía”?
J.M.: “Sangre como la mía” es, sin lugar a dudas, la novela más personal de cuantas he escrito. Me la debía hacía mucho tiempo, y se la debía a mis numerosos lectores. Siempre había “coqueteado” con temáticas cercanas a la homosexualidad, (como en el caso de mi novela corta “La noche que nunca ha gestado el día”) pero no había enfrentado directamente el tema, tal vez esperando cierto distanciamiento y madurez para enfrentar temáticas tan complejas como la relación de la homosexualidad y el sida, un tema a mi juicio, esencial para un escritor homosexual de fines del siglo XX. Creo que el sida ha sido para los homosexuales lo que el holocausto fue para los judíos, una materia de reflexión que los escritores gay “serios” han abordado ampliamente en lengua anglosajona ( a modo de ejemplo, Alan Hollinghurst y “La línea de la belleza”). Los homosexuales de todo el mundo ya no son los mismos después del sida. Por otra parte, no creo necesariamente que un escritor homosexual deba escribir solamente novelas gay.
Pero para un escritor latinoamericano, viviendo en una sociedad clasista y homofóbica, era necesario revisar la historia de los últimos cincuenta años desde la mirada y los acontecimientos que han conmovido a nuestros hermanos. Y en este sentido, el cine de Hollywood, uno de los grandes ejes de la novela, tenía mucho que aportar.
N.: Tras la publicación de tu obra, ¿en qué estás trabajando?
J.M.: Me encuentro a punto de lanzar mi nueva novela, “El amante sin rostro”, que aparecerá en Chile bajo el sello de Tajamar Editores. Me ha tocado vivir por razones muy personales en Nueva York por varias temporadas, y esta novela asimila en cierta forma esa experiencia, y mi visión del mundo norteamericano, tan complejo y tan en crisis. Se trata de una historia en donde priman las relaciones familiares. Una mujer chilena casada con un norteamericano observa como su mundo se le desmorona. La visita de un sobrino escritor que viene de Chile con una inquietante noticia: el pariente más ilustre, un obispo, acaba de desaparecer en extrañas circunstancias, encerrándose en algún monasterio. (Aquí entra mi homenaje al cura homosexual creado por Augusto d’Halmar.) Creo que uno de los grandes ejes al respecto es el tema de la culpa en las familias católicas. Pero también está el desarraigo, las relaciones entre padres e hijos y la tremenda necesidad de imaginar, como principio y fin del escritor.
http://revistanois.com/ediciondigital/wp-content/uploads/2008/05/entrevista-sangre.jpgY finalmente, ¿podrías definirnos con unas pocas palabras a los siguientes personajes?
Benedicto XVI: Cruella de Vil.
George W. Bush: Charlton Heston en feo.
Michelle Bachelet: Una Presidente con las mejores intenciones, mal asesorada.
Jorge Edwards: Llegar a ser Carlos Fuentes o Vargas Llosa.
Cristián Cuevas, líder sindicalista chileno: (No lo conozco)
Editorial Egales: Un buen sello para títulos diferentes.
Asociaciones Gay Chilenas: Dar la cara.

coincidir
23/06/2009, 04:21
“COINCIDIR BAJO LA LUNA” *****
Una novela gay que conmueve.
Trillizos idénticos vagan solitarios entre México y España. Franco, Esteban y Vladimir, este último con la peculiaridad de su piel azulada, son tres hermanos de veintitrés años que no se conocen y que viven historias similares. Dos tríos amorosos se dan cuenta de que su idilio no puede durar toda la vida. Triángulos que se funden y confunden en toda una gama de matices entre el amor heterosexual y homosexual. Amplia gama de pasiones eróticas y amorosas que viven los personajes independientemente de su preferencia sexual. Sin etiquetas ni prejuicios. Amores de distintos sabores y olores. Sentimientos alados y nostálgicas noches bohemias. Las pasiones y las coincidencias se revelan, pero las casualidades se confunden con las causalidades. Vecinos que escuchan historias ajenas y se enredan en ellas, que se dirigen a la luna y hablan con ella. Historias crudas, seductoras, atrevidas, eróticas; de locura, amor, sexo, droga y transgresión. Sentimientos fragmentados caminando por la calle para cruzarse y coincidir.
“Transgrede con su atrevimiento y atrapa con una surrealista narrativa que es un canto a la libertad” Ed.Leo
Novela disponible en formato digital (electrónico: ebook) y versión de libro impreso:
Para comprar desde bubok: http://luiskoellar.bubok.com/ (http://luiskoellar.bubok.com/)
Para comprar desde lulu: http://www.lulu.com/content/e-book/coincidir-bajo-la-luna/7273533 (http://www.lulu.com/content/e-book/coincidir-bajo-la-luna/7273533)