Anuncio

Colapsar
No hay anuncio todavía.

Lesbofobía en Barcelona: La vergüenza del intérprete

Colapsar
X
 
  • Filtrar
  • Tiempo
  • Mostrar
Limpiar Todo
nuevos mensajes

  • Lesbofobía en Barcelona: La vergüenza del intérprete

    Dos traductores marroquís se negaron a hablar de la condición sexual de una lesbiana argelina.

    D.S., una mujer lesbiana argelina residente en Barcelona, casi se juega la vida por culpa de unos intérpretes malintencionados. Escapó de Argelia en patera, dejando atrás una historia de violencias por su orientación de género. Solicitó el asilo en España, pero dos traductores marroquís se avergonzaron de explicar su situación. Su trámite hubiera acabado en denegación, como acabó el de su novia, si no hubiera sido por un trabajador social y una abogada que hicieron valer sus razones.

    La vida de D.S., nacida en Saida hace 46 años, se hizo amarga muy pronto. “Dejé mi familia a los 17 años, porque querían casarme. Llevo 30 años sin verlos”, explica. Se escapó a Oran y encontró trabajo de camarera en un cabaret. “Podía trabajar, pero no vivir: tenía problemas con los vecinos, con la policía…”, explica. La razón: su orientación sexual.

    “En 1992, un vecino intentó cortarme el cuello y me quedé 40 días en coma”, explica enseñando las marcas de ese ataque. “Presenté una denuncia, pero la quité por miedo”, prosigue. “Un viernes en 1997, la policía me cogió en la calle. No tenía dinero para pagarles [D.S. insiste que la corrupción era la única manera de vivir tranquila] y me llevaron a la comisaría. Entró un policía y se me meó encima”, recuerda entre lágrimas.

    "DA MUCHO MIEDO"

    Una noche del septiembre de 2007, con 38 años, se embarcó en una patera con un amigo. “Salimos a las 21 y viajamos 18 horas. Por la noche no se veía nada. De día solo agua. Eso da mucho miedo”, relata. Al llegar a la costa almeriense, se escondieron en el monte durante dos días, hasta que los cogió la policía.

    “[Cuando intenté relatar mi historia ] el intérprete dijo que no podía decir eso. Que era una vergüenza. Que me limitara a firmar un papel conforme era una inmigrante ilegal”, explica. “Era un marroquí. No me insultó, pero su manera de hablar no era comprensiva. El juez no dijo nada cuando le vio hablarme”, recuerda.

    En octubre le enviaron al Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Barcelona. “Un trabajador llamado Ángel se enteró de mi caso y me dijo que podía pedir asilo y lo solicité. Entonces vino Anna [Figueras, abogada de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR)] con otro intérprete marroquí: este tampoco quiso traducir. Cuando vino una mujer francés sí pude explicarme bien”, relata.

    Finalmente, en diciembre de 2009, le concedieron el asilo. Ahora trabaja en una residencia de gente mayor en Barcelona. “Ahora no pienso que alguien me va a pegar o insultar”, afirma. A su pareja, que reside ilegalmente en París, se le denegó el asilo con un expediente muy parecido, porque el grado de persecución se consideró inferior.

    Fuente: http://www.elperiodico.com/es/notici...sbiana-5308555
Trabajando...
X