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Una bandera arcoíris ondea durante el desfile del Orgullo de Madrid, este sábado. / EFE / MARISCAL

Más de un millón y medio de personas de toda edad, sexo y condición participaron en el desfile del Orgullo LGTBI en Madrid. Hubo carrozas (43), música, batucadas, globos, preservativos y el ambiente festivo habitual. Pero este Orgullo tuvo un elefante en la habitación. O en el armario. Alguien que estaba presente en charlas y pancartas. Fue el primer Orgullo con Vox en nuestras vidas y en el Ayuntamiento de Madrid. A la formación ultraderechista se refirió expresamente Uge Sangil, presidenta de la Federación Estatal LGTB: "No nos llevarán a la Casa de Campo. La ultraderecha nos tendrá enfrente. No nos moverán", dijo a EL PERIÓDICO en alusión a la propuesta de Javier Ortega Smith, número dos de Vox, de sacar el Orgullo a las afueras de la ciudad en el 2020.

El desfile de este sábado estuvo dedicado a los pioneros en la lucha por los derechos civiles de los homosexuales en España. Casi todos ellos fueron acosados y perseguidos, algunos pasaron por comisarías y cárceles. En la marcha estuvieron políticos como el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, que se animó a bailar 'I Will survive', de Gloria Gaynor, y el candidato del PSOE a la Comunidad de Madrid en las pasadas elecciones, Ángel Gabilondo. Por parte del PP, acudió Jaime de los Santos, consejero autonómico de Cultura, que se abrazó en la parte trasera del desfile con Inés Arrimadas y otros representantes de Ciudadanos.

A cuenta de sus tratos con el elefante Vox, Ciudadanos y Arrimadas perdieron este año su carroza. Uge Sangil lo explicaba así: "No podemos admitir a un partido que pacta con la ultraderecha y lanza mensajes de odio contra el colectivo LGTBI". Al llegar a la altura de la Cibeles, los organizadores de la manifestación dieron la espalda a la sede del consistorio, el palacio de Telecomunicaciones, donde este año, a diferencia de los anteriores, la bandera arcoíris del movimiento luce escorada, en un lateral.

A la cola de la manifestación festiva, Arrimadas no lo veía igual. "Estoy muy cómoda aquí, defendiendo la libertad", explicó en declaraciones a EL PERIÓDICO. La portavoz de Ciudadanos considera que "se habla demasiado de Vox, que no está aquí", confió en recuperar la carroza para el desfile del 2020 y prometió que se celebrará en "el corazón de Madrid". Aseguró que ese punto está recogido "en el acuerdo de gobierno firmado por Ciudadanos y el PP para la Comunidad de Madrid". Acuerdo que depende de los votos de Vox.


Los que peor lo tienen


Julio trabaja de policía local en Calafell (Tarragona) y participa en el desfile junto a hombres y mujeres LGTBI de las policías del Estado. Ellas prefieren no hablar ni dar su nombre por temor a represalias y burlas. Su portavoz dice que son 180 socios y que los que "peor lo tienen" son "los compañeros transexuales de la Guardia Civil".

La música sube. Arrimadas y los suyos se lanzan por Alaska y Dinarama. Cantan 'A quién le importa, lo que yo haga...'

Y poco después '¿Dónde está nuestro error, sin solución? ¿Fuiste tú el culpable o lo fui yo?'. Unos pasos más adelante, un rostro de mujer les vigila desde una pancarta. Es la gran Chus Lampreave, la actriz eterna. Con gesto serio, advierte al elefante: "Paso total de Voxotras, me aburrís".

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Cartel alusivo a Vox con la imagen de la actriz Chus Lampreave, en el Orgullo de Madrid. / luis rendueles

Entre bailes y canciones, el Orgullo volvió a ser un éxito social y económico en Madrid. Se calcula que el impacto del millón de visitantes que ha tenido estos días la ciudad suma entre 250 y 300 millones de euros. Mañana todo habrá concluido. Falta por saber si cuándo nos despertemos, el elefante, o el dinosaurio de Monterroso, sigue ahí o se ha hecho un poco más pequeño.

Fuente> https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20190706/desfile-orgullo-madrid-2019-vox-7539792