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La ruidosa obsesión de Vox con los colectivos LGTBI tiene mucho de pose para intentar marcar perfil propio en el escenario político.

La ruidosa obsesión de Vox con los colectivos LGTBI tiene mucho de pose para intentar marcar perfil propio en el escenario político. Igual que en su día reclamaron sin éxito en Andalucía los datos personales de los trabajadores de las unidades contra la violencia de género, ahora reclaman en Madrid las listas de quienes dan charlas sobre homosexualidad en los colegios. Se trata de dar la nota para salir en los medios y, de paso, de seguir demorando lo sustancial, que es desbloquear el Gobierno de la Comunidad. Porque en Vox saben que la confección de esos listados no son competencia del Ejecutivo regional, sino que dependen de cada centro educativo, y por tanto la petición es disparatada. Corresponde a los directores de los colegios garantizar que las actividades extraescolares las imparten personas cualificadas. Y a Vox debiera corresponderle hacer política responsable, abandonando radicalismos anacrónicos.

Fuente: https://www.elmundo.es/opinion/2019/...QQ0hPIT0dWvB_I