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Entrevistamos a Eugeni Rodríguez, histórico activista del movimiento LGTBI en Barcelona, con motivo del próximo décimo primer aniversario del Observatori Contra l’Homofòbia (Observatorio contra la Homofobia), asociación que fundó y de la cual es presidente, además de ser portavoz del FAGC (Frente de Liberación Gay en sus siglas en catalán).

¿Qué te lleva a fundar el Observatorio contra la Homofobia?

Todo empieza a partir del asesinato de la transexual Sonia (asesinada en 1991 por un grupo de neonazis), cuando a raíz del complicado trabajo legal que tuvimos que realizar, para llevar el caso a la justicia, empezamos a detectar la necesidad de tener un observatorio que registre las narrativas. En el 2008 se legaliza el observatorio y con la aprobación de la ley contra la homofobia de Cataluña en 2014, doy el salto definitivo. Entendí que necesitábamos pasar a la profesionalización y contar con psicólogos, abogados, etc… Ahora mismo la infraestructura consta de un psicólogo, un abogado, un experto en comunicación y yo como presidente, además de diversos apoyos, llegando a un grupo de 15 personas. Es cierto que el impacto de la ley de 2014 ha sido brutal, ya que, a la hora de proteger al colectivo, da unos mecanismos concretos para poder dirigirte a las instituciones.

Estamos en el Centre LGTBI de Barcelona, hace poco inaugurado, ¿qué os ha aportado este nuevo centro?


Tú mismo lo estás viendo, hemos pasado de una «madriguera» a 1.200 metros cuadrados, con todos los recursos, gente preparada y personal del Ayuntamiento con experiencia en gestión de centros ciudadanos. Una cosa fundamental es que, según las necesidades de los visitantes, podemos derivarlos a cualquiera de las cinco entidades permanentes: «Observatorio contra la homofobia», «Asociación de Familias LGTBI», «Asociación de Padres y Madres» (más centrada en menores), «Gays Positivos» (centrada en la salud, que es muy importante) y «Casal Lambda» (más centrado en la cultura). Esta simbiosis para nosotros es importante, estamos muy contentos y el impacto ha sido brutal. De un 80% de denuncias por Internet y un 20% de contacto real, hemos pasado a 60/40, lo cual es un paso importante. En cuanto a la atención psicosocial, hemos aumentado un 70% de atenciones directas en el centro LGTBI.

Por otro lado, a veces nos cuesta ceñirnos a un horario rígido, ya que venimos de una tradición activista, en la cual estábamos disponibles en cualquier momento que se podía. Sí que me gustaría aprovechar para hacer una petición a todo el mundo y pedirles aportaciones en lo que quieran y puedan, está todo tan nuevo que le falta vida, le falta alma.

Empecemos por nuestra gran preocupación actual, el crecimiento de VOX en las últimas elecciones generales, ¿cuál es tu análisis?, ¿qué podemos y debemos hacer a partir de ahora?

Estoy muy contento de hacer esta entrevista, porque al pedírmela me encantó tu frase de: «¿si no es ahora, cuándo?», y esta frase, tantas veces utilizada, tiene más sentido ahora. Por eso, pido a todas las personas LGTBI que nos demos cuenta de que estamos en un momento muy duro, miremos qué ha pasado en Chile, donde a un cercano de la asociación le han matado a un amigo por ser gay.

No estamos bromeando, el autoritarismo y el fascismo han subido, están tomando las riendas. No miremos para otro lado, lo digo en serio, puede llegar a España, puede llegar a Cataluña. Por favor, hemos de dedicar algo de tiempo al activismo, es importante algún tipo de implicación. ¿Cómo se han conseguido los derechos laborales?, con sindicatos fuertes. ¿Cómo se han conseguido los derechos de la mujer?, con un movimiento fuerte.

No podemos consentir que nos peguen en el metro, que nos echen de discotecas homófobas, etc… Y para eso hace falta que, aparte de llenar fiestas, llenemos las protestas cuando hay un juicio. Tenemos que colaborar de alguna forma.

Por ejemplo, quiero felicitar a La Troupe (festival gay trimestral formado por varias fiestas LGTBI de Barcelona), ya que es de las poquísimas fiestas implicadas que enseña al colectivo que hay que reunir cantidades de dinero para donar a las entidades.

Los hombres gay y bisexuales (las mujeres están más concienciadas), tenemos que ponernos las pilas porque se nos puede dar la vuelta a la tortilla. Por ejemplo, y volviendo a Chile, el 80% de las violaciones en aquel país han sido a hombres gay y mujeres transexuales, con las vejaciones que nos podemos imaginar. Esto puede pasar en el momento en que haya un giro autoritario.

Vox está legitimando algo que nunca antes se había legitimado: el armario. Se nos está pidiendo que volvamos al armario, que a partir de las 22 horas lo cerremos, y que por la mañana salgamos a trabajar con la ropa que tenemos en el otro armario, y que cuando salgamos vayamos solamente a nuestros locales. Vox quiere dos armarios: uno para meterte y otro para vestirte de acuerdo con su mundo conservador heterosexual.

Este 2019 llevamos 137 incidencias de LGTBIfobia, a mitad de año calculasteis que habían subido las incidencias un 49% más que el año anterior, lo cual es una barbaridad, ¿a qué se debe?

El año pasado cerramos con 138 y ya vamos por 137, así que calculo que acabaremos el año con un crecimiento del 30% lo cual es muy preocupante. Se debe a lo que comentábamos antes, VOX ha legitimado un discurso que hasta ahora no estaba legitimado en España, que es el del odio, en la faceta que parece más inocente, la de la banalización y la frivolización. Consiguen que no nos parezcan graves frases como: «maricón de mierda», «vete a tomar por culo» o «vístete de una forma más decente».

Toda nuestra lucha, en la cual habíamos cogido el insulto para nosotros mismos y así quitarle peso, ahora es utilizada en contra nuestra; porque el siguiente paso esta siendo pedirle explicaciones a un trans al entrar a una discoteca, cuestionar si un niño puede tener dos padres o dos madres, y el siguiente paso ya se lo hemos concedido: tener un altavoz. En esto sí que responsabilizo también a PP y Cs, porque han consentido que por primera vez en democracia la ultraderecha tenga legitimidad en instituciones, como son gobiernos y son parlamentos. Han conseguido que la gente que estaba antes escondida en las sombras haya salido a cara descubierta y estén legitimados.

¿Qué podemos hacer?

Todos estos chavales que nos agreden entre 17 y 21 años no han recibido una educación en la diversidad. No hay políticas públicas punitivas contra las agresiones a nuestro colectivo. En el mundo de los «malos» no se comenta ‘a este le han metido tres años’, ‘al amigo de aquel le han caído 2.000 euros de multa’. Les sale gratis. No estoy hablando de años de cárcel, hay muchas maneras de sancionar, desde cuidar a ancianos LGTBI a barrer el centro social, pero no puede ser gratis.

¿Suben también las denuncias al igual que han subido las agresiones?

Sí, ha subido todo. Mira, por ejemplo, el juicio del Pilla-Pilla, donde un grupo publicaba en Facebook que había que «cazar» gays y grabarlos en video, asumiendo delitos de corrupción de menores y arruinándoles la vida. Afortunadamente se ha hecho un juicio y espero que haya una sentencia justa. Barcelona cuenta con el único fiscal especial contra la homofobia, lo cual es fundamental. El activismo contra la homofobia no para nunca, piensa que la persona que viene aquí tiene un recorrido de un año o dos hasta que le devuelves la dignidad. Necesitamos sentencias que dejen muy claro que esto funciona.

Pero me gusta ser positivo, hay también un sector empoderado, lo vemos en Barcelona. Se ha generado una forma alternativa de ocio, de relaciones sociales, que creo que es bueno, ya que ha dado mayor visibilidad, ha generado una conciencia. Pero, fíjate como es el fenómeno que se ha creado en Barcelona donde hay más agresiones. A mayor visibilidad, mayor empoderamiento. Si pudiéramos tener otro centro como este en el resto de capitales de provincia se denunciaría más.

¿A qué tipo de agresiones nos enfrentamos?

Son espontáneas, la franja de edad de agresores y agredidos es la misma, el modus operandi es que salen, van a zonas distintas, pero en algún momento se encuentran en el mismo territorio. Ahí es donde tienes las manadas, en las que, además, el matón tiene que demostrar que «la tiene más grande» (nuestra teoría de que sufre de homofobia interiorizada da para otro tema). Siempre son hombres pero, en unos porcentajes mínimos, empieza a haber agresiones verbales de mujeres a lesbianas.

En 2016 empezasteis a poner puntos de información en puntos de ocio, ¿cómo han funcionado?

Pues desde aquellos impactos puntuales, a día de hoy, se ha profesionalizado el servicio, con formación del personal de seguridad, un psicólogo presente, una infraestructura, etc… Y me gustaría hacer un llamamiento, sobre la falsa creencia de que el movimiento LGTBI está totalmente subvencionado, y se pretende que un punto de atención, con un psicólogo profesional trabajando en un centro de ocio, sea gratis.

Detrás de un punto lila no puede haber cualquiera sin formación y solo buenas intenciones. No podemos convertir en un «postureo» decir: «tengo un punto lila». Detrás hay un protocolo y un operativo. Lo cual no quita que el Observatori vaya donde haga falta: en un barrio, en un casal, etc…

Por ahora hemos hablado de homofobia explicita, ¿cómo va la implícita?


Creo que te refieres a la homofobia indirecta, precisamente la que está legitimando VOX. Cuando te preguntan en el trabajo por qué llevas el pendiente en un lado determinado, por qué vistes con unos colores determinados, por qué los gays siempre estáis de fiesta, por qué siempre habláis de sexo… Ese tipo de discursos morales son los que está legitimando la derecha.

Por ejemplo, hemos tenido que añadir en nuestro marcador de incidencias las interpelaciones; que una señora por la calle te diga «florindo» por soltar pluma. No es un insulto para ir al juzgado, pero te están interpelando, te están desautorizando. Imagínate algo así en un pueblo, en vez de en Barcelona. Pues a lo mejor no vuelves a ser tú mismo en ese pueblo, para que no te interpelen.

Te cuento un caso real, un chico que se apunta a ballet, con todo el apoyo no solo parental sino familiar porque tiene tíos y tías homosexuales, todo el profesorado animando a los padres, ya que tenía verdadero talento como para ser profesional y de los buenos, y por la presión de sus iguales lo deja, ¿qué podemos hacer ahí?

Ese tema es una tragedia que va más allá del bullying. Tenemos que revertir una situación que en España no ha variado y en otros países ya se está trabajando. Tenemos que empezar a trabajar el entorno, el niño quiere estar en el grupo de poder de su escuela. Al niño o niña no le molesta tanto ser cuestionado, le molesta más que el grupo apoye al «malote». Se ha de trabajar con el grupo para que el acosador esté solo, sin un grupo alrededor no es nadie.

Es un tema muy delicado, la tasa de suicidios del colectivo LGTBI está subiendo a unas tasas que no se están diciendo, quintuplica la cantidad no LGTBI.

Como ves, no abandonamos el tono general de esta entrevista, tenemos que acabar con mirar a otro lado. En esta sociedad lo tenemos grabado y tiene que acabar.

Tenemos pendiente poder tramitar la ley LGTBI a nivel estatal. La derecha ya sabemos lo que piensa, pero tal y como están los resultados de las últimas elecciones, ¿cómo estarían los apoyos a nivel de partidos? Nos centramos mucho en los grandes partidos, pero se nos escapa qué piensan los pequeños.


El partido más receptivo es UP, a favor también está el PSOE, que si de algo puede estar orgulloso es de la ley de matrimonio homosexual. ERC y JxCAT aprobaron la ley LGTBI catalana, sobre el papel están de acuerdo, pero no implementan la ley cuando están en el gobierno, creo que votarán a favor, en plan ‘una ley nacional ni nos va, ni nos viene’. En cuanto a los partidos más pequeños, del PNV hay que recordar que no hay ley LGTBI en el País Vasco; CUP y BILDU, en su discurso, están de acuerdo, y Cs también está de acuerdo sobre el papel. En contra están PP, Navarra Suma y Vox. La aritmética suma, seamos positivos, contamos que Vox presentará recurso en el Constitucional, pero, vaya, si no estuvieran lo haría el PP.

Los dos partidos que más nos apoyan tienen también sus claroscuros; a Podemos le cuesta la parte punitiva, hay un sector de intelectuales alrededor defensores de la libertad de expresión a ultranza (ahora resulta que llamarte maricón de mierda es libertad de expresión). El PSOE no tiene problemas con esto, pero en sus filas hay cada vez un problema más grande con TERF, grupo feminista en contra de dar derechos a las transexuales.

La ley está escrita, redactada, pero esto es más o menos con lo que nos vamos encontrando. Nosotros, desde la experiencia de Cataluña, vamos a luchar por todo, ya que tenemos la experiencia del buen resultado de las sanciones y no vamos a hacer un brindis al sol.

No vamos a admitir una ley de segunda regional, queremos una ley a la altura de las grandes leyes. Va a ser un 2020 complicado, las leyes autonómicas son importantes pero hace falta una estatal, ya que incidiría en el Ministerio de Interior, Educación, Universidades, etc… Hace falta que tengamos un frente contra una derecha que va de frente.

Discusiones aparte, todos tenemos más o menos claro que el Orgullo Gay tiene una parte lucrativa y otra reivindicativa, ¿cómo podemos destacar la parte reivindicativa?


Yo creo que la vida no nos va a dejar elegir, tal y como está el tema, en el Orgullo de 2020 nadie va a dudar entre la parte festiva y la reivindicativa.

Para vivir con dignidad, y mantener la dignidad de las últimas décadas, vamos a tener que luchar con todo y enseñar uñas y dientes; en nuestro caso, tacones afilados, uñas largas y labios rojos.

Fuente: https://kaosenlared.net/eugeni-rodri...Lp6IQw0QqQqjBQ