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Las terapias de conversión son torturas dolorosas que dejan huellas profundas.


Alana Chen tenía 14 años cuando se dio cuenta de que le gustaban las chicas. Lo primero que sintió fue miedo, su ambiente era muy conservador y religioso, la homosexualidad no era algo que pudiera ver a simple vista, más bien algo que parecía oscuro dentro de ella, sobre todo tomando en cuenta que quería ser monja.

Alana habló con el sacerdote de su iglesia. Fue la única persona a la que se lo dijo. Él le pidió que no dijera nada a sus padres, y le aseguró que él "la arreglaría".

Esta fue la primera terapia de conversión que tuvo que sufrir Alana. Cuando entró a la universidad, ya lejos de su sacerdote, siguió buscando ayuda para "curarse" e intentar ser "normal". Así dio con una asociación que siguió con las horribles terapias de conversión.

Alana no dejaba de ser lesbiana, como te puedes imaginar, y era tanto su miedo y el rechazo a su lesbianismo que comenzó a hacerse daño y causarse diversas lesiones en el cuerpo. Cuando los padres descubrieron las heridas
decidieron internarla en un hospital psiquiátrico.

Alana dejó los estudios y se centró en su sanación mental y emocional. Cuando salió del hospital decidió vivir más acorde a quien ella es realmente, y en una entrevista a Denver Post denunció lo terribles y nocivas que son las terapias de conversión. Torturas dolorosas.

Pero el daño ya estaba hecho. En la misma entrevista contó sobre su dolor y su relación con Dios. Las terapias religiosas habían sido tan nefastas que tenía terror de ir al infierno, por otro lado fue tan grande su sufrimiento que se sentía traicionada por Dios.

Su lesbofobia internalizada tampoco ayudaba. No se sentía cómoda en el lado religioso ni tampoco en su propia orientación sexual. Todo este dolor fue el motor que llevó a Alana, de solo 21 años, a suicidarse. Después de estar dos días desaparecida la policía encontró su cuerpo en el parque Chautuauca, en la ciudad estadounidense de Denver.

Las terapias de conversión son verdaderas torturas para jóvenes y adultos LGTB. Se les infunde miedo a la vez que se potencia el odio a quienes son y a lo que sienten. Siete años de tortura fueron muchos para Alana. VOX, el partido de extrema derecha en España, quiere legalizar las terapias para niños y jóvenes, para que sean los padres homófobos los que decidan torturar a sus hijos.

Por eso es tan importante no solo luchar contra la homofobia política, sino que centrarnos en la Visibilidad y en crear referentes, para que no tengamos que lamentar más pérdidas como las de Alana.

Fuente: https://www.mirales.es/una-chica-lesbiana-se-suicida-despues-de-7-anos-en-terapias-de-conversion