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La presidenta de Vox Madrid, Rocio Monasterio, el presidente de Vox, Santiago Abascal, y el portavoz de Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, durante una concentración convocada por su partido. Europa Press

Vox lleva 24 horas sin poder enviar mensajes desde la cuenta de su partido en Twitter. La red social ha tomado la decisión de suspenderla por “incitación al odio”. Twitter se refiere a un mensaje que Vox escribió el pasado sábado respondiendo a Adriana Lastra. La portavoz socialista escribió en un mensaje referido a Vox que “no soportan al colectivo LGBTI, no soportan el matrimonio entre personas del mismo sexo, no soportan la igualdad entre mujeres y hombres, no soportan que sus ideas retrógradas no sean las de toda la sociedad”.

Desde la cuenta oficial del partido de Santiago Abascal, respondieron: enos aún que con el dinero público promováis la pederastia”. La referencia final provocó una denuncia el mismo sábado“Lo que no soportamos es que os metáis en nuestra casa y nos digáis cómo tenemos que vivir y cómo tenemos que educar a nuestros hijos. . La referencia final provocó una denuncia el mismo sábado que Twitter dejó pasar al no encontrar “ningún incumplimiento de las Reglas”.

Este martes Twitter sí estableció que ese tuit sobrepasaba sus reglas. El castigo era dejar la cuenta limitada sin tuitear durante 12 horas. Pero Vox decidió alegar, lo que alargó ese plazo. Ahora ya está resuelto. El partido de Abascal tiene en su mano la única opción de solventar este asunto: borrar su tuit. De momento, se han negado a hacerlo, según ha explicado en su cuenta Manuel Mariscal, vicesecretario de Comunicación del partido.

Si Vox persiste sin borrar el mensaje su cuenta seguirá suspendida. Ahora el tuit no está visible por decisión de la compañía, que ha emitido este comunicado: "Somos una compañía imparcial y no participamos en prejuicios o sesgo político de ningún tipo. Aplicamos las Reglas de Twitter de manera desapasionada e igual para todos los usuarios, independientemente de su background o afiliación política".

En las Reglas de Twitter uno de los puntos sobre "categorías protegidas" puede ayudar a explicar los motivos de la red para su decisión: "Prohibimos dirigir a las personas contenido destinado a incitar al miedo o difundir estereotipos de temor sobre una categoría protegida, lo que incluye afirmar que los miembros de una categoría protegida tienen más probabilidades de participar en actividades ilegales o peligrosas, por ejemplo, 'Todos los [miembros de un grupo religioso] son terroristas'".

Vox tiene cerca de 400.000 seguidores en Twitter. La opción de dejar morir esa cuenta por defender que no hay que dar un pasó atrás y mantener el mensaje es costosa: recuperar esa cifra de seguidores no se logra en dos días.

A través de la cuenta de Mariscal, Vox ha denunciado “la censura de Twitter” con una campaña que exige una respuesta de la compañía que ya es trending topic en España en una noche dominada por hashtags de la Copa del Rey.

La batalla entre Twitter y Vox ha traído por fin a España una disputa que desde hace tiempo ocurría en otros países, sobre todo Estados Unidos. Las fuerzas conservadoras se queja de cómo las plataformas censuran o limitan sus mensajes porque están dominadas por dirigentes progresistas. Las redes sociales se vuelven entonces cada vez más reacias o cautas a limitar esos mensajes, lo que amplifica el griterío. Este conflicto entre Twitter España y Vox puede ser el primer ejemplo evidente de una larga guerra.

Fuente: https://elpais.com/tecnologia/2020/01/22/actualidad/1579728608_268235.html?ssm=FB_CC&fbclid=IwAR126XHQ DljJ7DR7DHtl0AEdgPRAmETI76n4ncckqaHn3mxvMsTHugXh5l E