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Sergio Siverio
Co-coordinador del Grupo Joven de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB)

Llevamos prácticamente tres semanas de confinamiento en casa como medida de prevención ante la crisis sanitaria desatada por la expansión del coronavirus, que provocó la declaración del estado de alarma en todo nuestro país. Tres semanas que aún pueden alargarse y que nos ponen a prueba a todas, haciendo que vivamos este proceso de una forma muy desigual, en función de nuestra realidad en casa.

Pero hoy vengo a hablar de una compleja realidad que probablemente hemos pasado por alto en estos días raros. Y es que, fruto de esta situación de confinamiento, muchas personas adolescentes y jóvenes lesbianas, gais, trans y bisexuales, se han visto obligadas a convivir permanentemente con unas familias que no aceptan su orientación del deseo sexual o su identidad o expresión de género. Y solo quienes hemos sufrido alguna vez la incomprensión de nuestras familias sabemos lo que podría significar convivir permanentemente con la LGTBIfobia de las que, se supone, más nos quieren.

Son adolescentes y jóvenes que, ante el rechazo familiar y muchas veces también social, habían construido un armario en casa que les protegía del dolor que supone que tu familia no entienda, ni quiera entender quién eres. Pero no solo tenían esos armarios, porque cuando podían salir de casa, contaban aún con un espacio seguro de libertad, con amistades que era todo oídos, comprensión y empatía; la familia elegida, personas maravillosas con las que podían ser quienes eran sin sentir miedo, presión, discriminación o violencia.

El confinamiento pone a prueba todas nuestras formas de vulnerabilidad y se ceba con más virulencia con las que somos diversas. Entonces, cuando ese espacio seguro de libertad se cierra temporalmente, cuando no se puede salir de casa, no les queda otro remedio que convivir cada día con el rechazo, el desprecio y la incomprensión de familias que aún no han querido entender lo hermoso de la diversidad de sus hijas e hijos. Y ya solo quedan armarios.

Pero desde el Grupo Joven de la FELGTB tenemos un mensaje para jóvenes y adolescentes LGTBI que viven esta situación: no estás solo, no estás sola. Si vives esta situación, queremos pedirte que resistas un poco más, solo un poco. Cuéntale a tu gente cercana cómo estás, desahógate por whatsapp con tus colegas, desconecta de tu casa unos minutos con alguno de los directos de Instagram que estamos organizando a través del Espacio Arcoíris de FELGTB. Y queremos que sepas que, si necesitas contactar con gente experta, que te oriente y te acompañe en estos días, también puedes contar con nuestra Línea Arcoíris.

Es solo cuestión de tiempo que salgamos de esta situación y volvamos a abrir de par en par esos espacios seguros de libertad que nos permiten ser quienes somos. Mientras tanto, queremos acompañarte, que cuentes con nosotras y contar también contigo. Que no estás sola, que no estás solo, que estamos contigo en estos armarios compartidos.

Fuente: https://blogs.publico.es/otrasmirada...confinamiento/