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Los integrantes de la AD Cierzo posan antes de un partido. - SERVICIO ESPECIAL

SERGIO RUIZ ANTORÁN

En el mejor momento. Dos victorias seguidas y en alza. «Cuando empezamos ni nos sabíamos los nombres, pero en esa segunda vuelta habíamos ganado tres partidos de los últimos cinco», descubre orgulloso Pablo Iruarrizaga, responsable de la AD Cierzo de la Social Bronce, una competición amateur en la que este equipo estaba haciendo historia. Es el primer grupo que representa al colectivo LGTBI+ en una Liga federada de baloncesto masculino en Aragón. Todo empezó hace un año. A Pablo le rondaba por la cabeza la idea. Echaba en falta jugar al básquet, como había hecho siempre en su Miranda de Ebro natal. No solo eso. Quería practicarlo en un espacio de libertad, donde no tuviera que esconderse él ni nadie. «Cuando salí del armario en Zaragoza busqué grupos de referencia donde poder integrarme, pero encontré pocos y menos en el deporte». Esta motivación le llevó a contactar con la Asociación Deportiva Cierzo, entidad surgida en el 2017 para luchar por la integración, visibilidad y lucha de derechos del colectivo LGTBI+. Cuando les contó su proyecto le dieron carta blanca. El baloncesto se uniría al voleibol, disciplina fuerte de la entidad, al tenis, el pádel y la natación.

Una tarde de mayo se juntaron a entrenar en el pabellón Ramiro Soláns del barrio Oliver. ¡Eran cinco! Mala cosa. Habría que buscar más compañeros. Carteles por la universidad, anuncios en el CIPAJ, en la bolsa de jugadores de la Federación… El llamamiento funcionó. Al final reunieron a trece personas y hasta añadieron a Enrique Rojo como entrenador. «Si alguien contacta con nosotros no le preguntamos sobre su condición sexual, pero sí aclaramos que es un grupo que defiende los derechos de los homosexuales y eso sí que lo tienes que compartir. Dentro del equipo hay distintas realidades, no solo a nivel afectivo, sino también de edad, profesional o deportivo. Somos un equipo muy diverso que se ha empastado muy bien», aclara Pablo, que resalta que el grupo es mixto, dado que cuentan con una jugadora, Camino.

LGTBI+. Estas siglas, ya reconocibles en la sociedad, aparecen en el nombre de todos los equipos del club. Además, en su camiseta lucen la bandera arcoíris. No se tienen que esconder. Quieren dejar bien clara su identidad, espíritu y lucha. Por eso veían indispensable entrar en una Liga federada como uno más sin eludir participar en torneos más reivindicativos del orgullo gay. En Navidad montaron un triangular al que invitaron al G-Madrid y Panteres Grogues de Barcelona, los otros dos equipos de baloncesto masculino que hay en España.

Su misión es deportiva y social: visibilizar la diversidad sexual y afectiva y expresar la igualdad desde la normalidad. La acogida está siendo buena. «La reacción de los contrarios es buena, aunque ahora que ganamos hay más tensión deportiva», indica Pablo. La implicación y motivación del grupo ha crecido, pasando de tener una sesión semanal a dos.

El baloncesto / La barrera de la inclusión es impenetrable en el deporte profesional español. Ejemplos como el judoca Marc Fortuny o el waterpolista Víctor Gutiérrez no se han repetido en disciplinas más mayoritarios como el fútbol o el baloncesto, donde las lesbianas, también con dificultades, están teniendo una aceptación más general. El pasado 10 de marzo el pívot argentino Seba Vega reconoció en redes sociales su homosexualidad. El apoyo de Manu Ginóbili o Facu Campazzo ha reafirmado que algo está cambiando en la sociedad y puede suponer otra brecha hacia la ruptura de tabúes que aún persiguen al colectivo gay dentro de los vestuarios. «Aunque parece que estamos en una etapa más tolerante, aún quedan muchas barreras que superar, por ejemplo en el deporte o a nivel laboral. Me alegro que salgan este tipo de referentes. Hay una asociación negativa entre que si eres gay no vas a ser igual de competitivo que un heterosexual. El machismo impregna todo. A las mujeres deportistas se les impone el prejuicio machista de ser más masculinas. Con los chicos pasa al contrario», afirma Pablo Iruarrizaga.

La actual situación (covid-19) ha hecho que se cancele el Torneo AD Cierzo que se iba a celebrar este mes. En esta edición el baloncesto iba a tener su sitio en un evento internacional que el año pasado reunió a más de 400 deportistas. Además la celebración en agosto de los Eurogames en Dusseldorf (Alemania) está en el aire. Estas incógnitas se desintegran cuando se le pregunta a Pablo cuál será el siguiente paso del proyecto. «Asentarnos a nivel deportivo y seguir recibiendo a aquellos que quieran jugar. Formado el grupo será más fácil que otros den el paso». Otros que puedan pasar por debajo de ese arcoíris que se abre entre canasta y canasta, un marco por el que espantar los viejos prejuicios y airear la normalización de sentirse libre y orgulloso de jugar al baloncesto.

Fuente: https://www.elperiodicodearagon.com/noticias/deportes/vientos-cambio-aragon_1418373.html