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Matthew Helmerichs ha hablado sobre sus dificultades para salir del armario, pero también sobre lo que le ayudó a dar el paso: los triatlones.

En una entrevista para OutSports, Helmerichs ha recordado su infancia en un entorno homófobo y cómo esa educación conservadora alimentó su miedo a salir del armario ya de adulto.

“Desde los 16 años, de vez en cuando me hacían una pregunta que siempre me pillaba desprevenido. “¿Eres gay?“, cuenta el joven de 25 años. “A veces era un amigo cercano curioso o alguien que intentaba avergonzarme o burlarse de mí. En el fondo creo que sabía que era gay, pero no estaba listo para explorar o abrazar esa parte de mí. Durante el instituto solo me importaba aprobar la química y saber con quién me iba a sentar en la hora de la comida”.

“Decidí seguir siendo gay en secreto”, admite. “Ir a un instituto tan pequeño limitó mi relación con todo lo relacionado a la comunidad LGBT”.

Helmerichs continúa recordando cómo sus compañeros se reían de los gays y cómo un profesor de teología le mantuvo armarizado hasta su segundo año de universidad. En aquellos días, el joven también comenzó a mostrar interés por los triatlones. Enfocarse en el entrenamiento de las competiciones le ayudó a conservar su salud mental.

“El triatlón me mantuvo cuerdo durante todo mi proceso”, explica. “Siempre que me rallaba con un millón de preguntas iba y entrenaba. Nadar, andar en bicicleta, correr y levantar peso eliminaron la ansiedad que me causaba estar en el armario”.

“Como atleta competitivo no dejo que nada me distraiga cuando entreno, apago los pensamientos y me concentro en dar lo mejor de mí. Esta capacidad de desconectar mientras entreno me permitió descansar de la idea de salir del armario”.

Finalmente, Helmerichs decidió salir del armario con algunos amigos cercanos y tener algunas citas clandestinas. Finalmente, se lo contó a sus padres y publicó un mensaje en Facebook para sus amigos. Sabía que al salir públicamente como gay había ganado la carrera de su vida.

“Después de hablar con mis padres, me di cuenta de que era libre”, recuerda. “Había terminado de luchar conmigo mismo y había descubierto quién era. Me sentí ingrávido. Todos los años de preguntas y pensamientos en mi cabeza se habían evaporado”.

Ahora feliz, sano y orgulloso, Helmerichs tiene un mensaje para el mundo. “Eres suficiente“, asegura. “Nunca dejes que el miedo ni nadie te quite eso o te haga pensar lo contrario”.

Fuente: https://shangay.com/2020/08/14/armar...ew-helmerichs/