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Acto ecuménico en memoria de los fallecidos en el atentado de Orlando (EEUU) – 2016

Por Óscar Manuel Escolano, coordinador del Grupo de Fe y Espiritualidad de la FELGTB

El 11 de octubre conmemoramos el Día Internacional de la Salida del Armario. Desde 1988 las personas LGTBI visibilizamos públicamente que estamos presentes en todas las instancias sociales y que somos parte integrante de la ciudadanía. Para nuestro colectivo se trata de un día festivo en el que hacemos patente el colorido patrón que hila la sociedad.

No obstante, este día también nos recuerda que aún escondemos quiénes somos en muchos ámbitos y lugares; que allí nos obligamos a negar una parte importante de nuestra identidad. Demasiadas personas LGTBI sienten miedo o vergüenza de expresarse o hablar de quienes son, de sus afectos, de sus deseos, de sus certezas. Cada 11 de octubre volvemos a alzar la voz por aquellas personas que no lo pueden hacer o no se atreven.

Y este año, desde la FELGTB, queremos dársela a las personas creyentes, a lesbianas, gais, trans, bisexuales e intersexuales que tienen que callar una parte de sí mismas en espacios religiosos o espirituales. En la realidad de nuestro país existen armarios tras los cuales las personas LGTBI se tienen que esconder y ocultar quienes son, muchas veces avergonzándose de su realidad; llegando a aceptar, asumir e integrar que no son queridas/es/os y que no merecen amor.
Nuestra realidad se ha caracterizado por tener un doble armario: uno ante el colectivo LGTBI como creyentes y otro dentro de los espacios espirituales como personas LGTBI. No obstante, en este momento se da casi mayoritariamente en el lado de la experiencia espiritual. Demasiadas lesbianas, gais, bisexuales, trans o intersexuales tiene aún miedo de descubrirse y salir del armario ante la comunidad religiosa de pertenencia (en la mayoría de las ocasiones, dentro de la Iglesia Católica).

Una vivencia espiritual sana no se experimenta desde la culpa. Ninguna religión que libere habla desde el odio, sino desde el amor y la aceptación de todos los seres y de quienes somos. Amarse a sí misma/e/o es un componente esencial para encontrar la paz y la felicidad. La espiritualidad nos lleva a realizarnos como seres humanos, pero un armario que nos encierra y nos deja en la oscuridad nos hará muy difícil sacar toda nuestra luz.

Los colectivos LGTBI ya integran a las personas creyentes. Sin embargo, en el mundo religioso todavía existen lugares que no son ni seguros ni reconfortantes para nuestra realidad ni en los que se puede encontrar al Amor en el que creemos. Aunque cada vez menos, en nuestro país todavía tenemos que buscar “espacios de seguridad” en donde vivir la experiencia creyente sin tener que negar u ocultar la realidad LGTBI. El armario como creyente ya está casi roto dentro de los colectivos LGTBI, aunque todavía nos encontramos sintiendo cierta “vergüenza” al “qué dirán” o a ante pregunta: “¿por qué sigues creyendo a pesar de lo que dice la Iglesia?”. Afortunadamente, ya contamos con la pedagogía y referentes que normalizan la experiencia espiritual de las personas LGTBI.

El desafío se encuentra ante las puertas de determinadas instituciones religiosas. Concretamente, en España es parte de la jerarquía de la Iglesia Católica. Por desgracia, el mensaje oficial e institucional sigue siendo LGTBifobo, con un discurso cargado de odio en demasiadas ocasiones y que se hace público en boca de varios (demasiados) de sus representantes. Nos duele que el mensaje oficial coloque al colectivo LGTBI fuera del Amor de Dios, en una excepción a la regla, que hace que hermanas, hermanes y hermanos LGTBI crean y asuman que no son queridas.

Hay demasiados casos en que salir del armario supone un rechazo o incluso una expulsión. Ser LGTBI se interpreta como una afrenta a la moralidad. Sin embargo, dicha afrenta se hace contra la dignidad y sin tener en cuenta el conjunto de quienes somos. Se hace tergiversando el mensaje de Amor del que hablan las religiones, en el que se añaden “excepto a” que no aparecen en los escritos originales.

Como creyentes LGTBI nos encontramos ante un camino que poco a poco se va allanando puesto que ya contamos con la compañía de muchas comunidades espirituales que integran el mensaje de Amor en su totalidad y asumen la realidad de la diversidad. Nos vamos encontrando con personas y grupos que hacen extensivo el Amor a la amplitud de las diferentes realidades. Como siempre debió ser.

Fuente: https://blogs.20minutos.es/1-de-cada...hCgFKY9VqWj3cA