El drama se apodera de los chicos de Pittsburgh. Ted se debate entre la vida y la muerte en el hospital. Está en coma y nadie sabe si podrá sobrevivir. Brian se entera de que Ted, en su testamento, le ha designado como la persona que debe decidir si le mantienen con vida artificialmente o le desconectan.
Mientras tanto, Michael y Emmet se tienen que encargar de hacer desaparecer películas y revistas porno, además de otros objetos del apartamento de Ted, para que la madre de éste no los encuentre. Justin, el joven adolescente enamorado de Brian, no quiere volver a su casa ahora que su madre sabe de su homosexualidad. Se avecinan serios conflictos familiares.