Discriminación de homosexuales a homosexuales
02/02/2005

por Israel Mendoza Torres – (Anodis.com)

La discriminación no solo incluye de los heterosexuales a los homosexuales; también de homosexuales a homosexuales. La diferencia de edades y el color de piel, crea para los demás, un limitante para el amor

Nadie ha dicho que las relaciones de pareja sean de lo más fácil y que todo se da por la gracia divina; tampoco nacemos expertos en el tema; incluso, no en el de nuestra propia existencia. La forma de vida en unidad, ya sea heterosexual u homosexual, es un compromiso de dos, que se lleva con anticipación, o simplemente, se tiene la seguridad completa de que así se quiere.

Tampoco, se tiene la certeza de quien será la pareja ideal, o el hombre del que se enamore. Efectivamente, todos, hombres y mujeres, nos creamos un estereotipo de pareja.

Unos, prefieren que sea guapo, atlético, alto, y con dinero. Otros tantos, dicen sentirse atraídos por un perfil de hombre como sería el atento, caballeroso, gentil, masculino (nada de obviedad). Más, han preferido que sea un hombre que tenga todas las acciones de una mujer, es decir, amanerado, delgadito, con depilación facial, un arreglo personal más femenino. Siempre hay elementos que se colocan a la persona con la que siempre se soñó estar.

Pero cuando el amor sorprende y los elementos se conjugaron hacia un hombre más grande o más chico, la edad deja de ser un obstáculo para si mismo; pero los demás, no comulgarán con esa relación.

Es increíble como la discriminación se da en todos los sentidos. Los homosexuales han luchado por mantener siempre esa actitud deportada; y defendiendo a todos los que han sido anzuelos de dicha actividad. Pues existen historias tan desgarradoras en donde el antagonismo está situado en la homofóbia.

Lo grave del asunto es cuando los mismos homosexuales recurren a la discriminación aplicándola a otros homosexuales. Cuando en el restaurante, el cine, el teatro, lugares de encuentro ó simplemente en la calle, las parejas que están conformadas por hombres que oscilan entre las mismas edades, critican y hasta se atreven a señalar a un dúo que está integrado por un hombre mayor y otro joven; y que solo están disfrutando de su relación.

Las críticas no dejan de finalizar, pues no les parece cierto que esa relación sea producto de un sentimiento, de amor, de confianza, de cariño… pues para ellos, el jovencito está buscando el dinero del mayor, pues ya tiene “resuelta su vida”, no tiene problemas de las explicaciones en casa. En cuanto al mayor, la crítica delimita a una perversión, que quiere robarle a toda costa la juventud al muchacho.

Todos estos atrevimientos que se toman los demás, simplemente reflejan que la discriminación está circulando por las venas de los mismos homosexuales. Quiero hacer hincapié, que no todos son así; pero si puedo asegurar que una mayoría.

— ¿cómo es posible que ande con él? ¡Puede ser su padre!— son expresiones que se exteriorizan ante tal manifestación de amor entre dos hombres, que solo los diferencia la edad; pero la unidad, el amor, la fe en ellos mismos y en su relación hace que sigan adelante, y que no les importe los prejuicios que los demás tiene. Simplemente, porque no creen en ese tipo de relaciones.

Obviamente, sí hay casos en los que el amor, es el último de los elementos (tal vez, no existe) que han formado esa relación, y que el interés superficial es el principal factor en esa unidad.

Y que hablar de los que hasta racistas resultan ser. Cuando un hombre negro tiene una relación afectiva con un hombre blanco o rubio. Como si fuera un pecado sentir amor por otro que es distinto a nosotros. Si es hombre y reúne los elementos de compatibilidad con el otro, ni siquiera es visible esa actitud de desprecio por ser de otro color o etnia para ambos.

Resulta demasiado vergonzoso, que cuando se está luchando para que todo acto de discriminación sea erradicado de nuestras vidas, de nuestra sociedad, del mundo entero; dentro del estos grupos “distintos” se genere también dicha acción ante sus iguales.

Se ve tan irónico este tema, pues los homosexuales que discriminan a otros homosexuales, por su relación de pareja, son los mismos que podremos ver que se quejan cuando son gancho de la discriminación.

Para poder exigir el respeto de los demás, tenemos que empezar por nosotros mismos, eliminando prejuicios que una sociedad globalizada ha venido arrastrando, y que a su vez, nosotros fuimos educados con ciertos elementos de esa “moral”, que se cierra a ver más allá de una realidad, obviamente, la fe está en la que ellos se han creado, como así han querido los demás que vivan.

La discriminación, comienza a erradicarse cuando nosotros mismos la borramos de nuestra vida diaria, es decir, no practicándola; además, quienes somos para juzgar a los demás.

Vivamos en un edén, donde tengamos la libertad de ser como cada quien quiere ser.