Según un estudio, los profesores gays y lesbianas tienen que enfrentarse a los prejuicios de sus propios estudiantes

Interesante estudio el publicado en la revista Journal of Applied Social Psychology, que muestra que los estudiantes valoran de forma diferente a sus profesores en función de su orientación sexual, atribuyendo a gays y lesbianas intenciones o motivaciones que por el contrario no ven en sus profesores heterosexuales (para acceder el abstract del estudio, pincha aquí).

Las autoras del estudio (Kristine J. Anderson y Melissa Kanner, de la Universidad de Houston-Dowtown, en Texas) seleccionaron una población de estudiantes universitarios étnicamente diversa, y les pidieron que valoraran diferentes programas de un curso cuya materia era “Psicología de la Sexualidad Humana”. Los programas se acompañaban de una breve referencia biográfica de los profesores en la que se mencionaba, como un detalle más, su orientación sexual. A los estudiantes se les preguntaba, entre otras cosas, si pensaban que los programas estaban “políticamente sesgados”. Los resultados fueron muy reveladores: comparando las valoraciones de programas que eran prácticamente idénticos, los estudiantes consideraban que si el profesor era gay o lesbiana estaban sesgados, pero no si el profesor era heterosexual.
En otro momento del estudio, a los estudiantes se les hizo comparar dos tipos de programas que sí introducían elementos de sesgo. Unos, de caracter conservador, enfatizaban las virtudes de la contención sexual y la abstinencia. Otros, de carácter liberal (en el sentido de “progresista”, tal y como es entendido en Estados Unidos), hacían hincapié en la aceptación de la diversidad de la conducta sexual humana. Incluso en estos casos, los estudiantes establecían diferencias, no por el contenido objetivo del programa, sino por la orientación sexual de los profesores.
Las autoras del estudio consideran que sus resultados están en línea con estudios previos que muestran que los estudiantes valoran de forma distinta a profesores hombres que a mujeres o a profesores pertenecientes a minorías raciales. Por lo general, los estudiantes tienden a ver a los varones blancos como los profesores “políticamente menos sesgados”.
Los prejuicios basados en el género o en la sexualidad pueden afectar tanto a la propia experiencia educacional de los alumnos como a las experiencias docentes de profesores gays o lesbianas. Un impacto que puede ser mayor cuando se tocan temas controvertidos o con una carga polìtica, como la sexualidad humana“, defienden las autoras del estudio. Kristine J. Anderson, en declaraciones a la prensa, cree que se trata no tanto de un rechazo frontal de los profesores gays o lesbianas como de una forma “sutil” de discriminación.