Una alusión de la ministra de Cultura a la homosexualidad de Caravaggio ante Rouco, mal recibida por columnistas conservadores

El pasado jueves, la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, y el presidente de la Conferencia Episcopal Española, el cardenal Antonio María Rouco Varela, presentaban el Descendimiento, una de las obras cumbres de Caravaggio, propiedad de los museos vaticanos, que permanecerá en préstamo en el Museo del Prado hasta el 18 de septiembre. Una referencia a la homosexualidad del pintor en el discurso de la ministra, sin embargo, han desatado el enfado de numerosos opinadores de la derecha mediática.

“Caravaggio siempre ha sido apartado por los poderes dominantes, y después fue recuperado con el tiempo. Fue un criminal perseguido por la ley, un homosexual disoluto, un rebelde que no respetó ninguna convención del arte y que fue rescatado mucho tiempo después”, es el párrafo de la polémica. Unas palabras que han desatado multitud de críticas de columnistas conservadores, algunas de las cuales ha recogido El Plural.

“La ministra Angelines, ante El Descendimiento de Caravaggio ha querido epatar a Rouco poniendo este huevo: ‘La fragilidad humana, la espiritualidad e incluso la fe religiosa no pertenecen a un solo modelo de hombres, sino a todos’. Ante lo cual Rouco ha tenido que mearse de la risa, pues la pobre ministra no ha hecho sino repetir, con mala retórica y peor teología, lo que la Iglesia lleva afirmando veinte siglos”, escribía en ABC Juan Manuel de Prada. También en ABC, Tomás Cuesta llamaba a la ministra “la tonta del voto”. “Del mismo modo que hay otros personajes que si no son más tontos es porque no se entrenan, a la señora Sinde no cabe reprocharle que tase el entusiasmo o escatime en la entrega. Rara es la vez en la que no echa el resto; en la que no se abre de capa, o de orejas”, afirmaba Cuesta, según el cual el acto “trataba de mitigar la calentura con la que el beaterio laicista aguarda la visita del sucesor de Pedro”.
En El Confidencial, Francisco Quevedo criticaba que la ministra quisiera, en su opinión, “tocarle los bemoles al cardenal que estaba presente y, por extensión, a quienes habían cedido la obra para que se pudiera contemplar en Madrid, y se dedicó a hacer un panegírico de la condición homosexual de Caravaggio…”. “Oiga, que yo no tengo nada contra el hecho de que Caravaggio fuera homosexual, entre otras cosas porque probablemente eso le dotaba de una sensibilidad especial que se traducía en la hermosura de su obra (…) Pero no era el momento ni el lugar…”, añadía.

Pero ha habido más críticas a las palabras de la ministra que las recogidas por El Plural. El grupo Intereconomía se hacía eco en su diario: según la sección ”El agitador” de La Gaceta, González-Sinde intentó provocar “al alabar al Caravaggio ‘homosexual’ y ‘disoluto’ frente al cardenal Rouco. Una descortesía, como lo hubiera sido que el cardenal amenazara a la ministra, qué sé yo, con las llamas del infierno”. Por su parte, José María Marco, en La Razón, consideraba que a González-Sinde “sólo le faltó decir que Caravaggio no votaba al PP y que, como criminal, camorrista, disoluto (aquí un recuerdo de los escalofríos de las niñas bien) y homosexual (alguien debería protestar por esto), Caravaggio era votante del PSOE o acampó en la Puerta del Sol”.

Finalmente, el homófobo Pío Moa alude en su blog de Libertad Digital al hecho en los siguientes términos: “La disoluta tiorrilla proetarra tira al monte delante del obispo. Se identifica con las ‘milicianas sudorosas’, que diría otra de ellas. Se nos muestra como es, y hace bien”.


Caravaggio, una vida turbulenta
Para todos aquellos que queráis conocer más sobre la vida de Caravaggio, recomendamos la relectura de Caravaggio, el genio violento, el artículo que Luis Antonio de Villena publicó en dosmanzanas acerca del genial pintor, “un saturniano por excelencia”.

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