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La historia de amor y dolor de dos refugiados sirios gays en Turquía

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  • La historia de amor y dolor de dos refugiados sirios gays en Turquía

    Jalid y Firas huyeron de la guerra en Siria y la represión del Estado Islámico pero tal es su calvario actual en Turquía que incluso se plantean regresar a su país.

    Huían de la guerra pero se encontraron con un “infierno”. Jalid y Firas son una pareja de sirios que huyeron de la guerra y de la amenaza del Estado Islámico en su país pero lo que se encontraron al llegar a Turquía fue de todo menos esperanzador. Viven en un cuchitril y duermen sobre un colchón mugriento en el suelo por el que pagan 100 euros al mes. Estas condiciones de vida se agravan cuando salen de su “casa”, ya que también en Turquía, como país principalmente musulmán que es, sufren la represión homófoba consecuencia de la religión islámica.

    Su historia es una historia de dolor, pero sobre todo de amor. Afirman haberse enamorado “desde la primera mirada” pero paradójicamente ese amor ha convertido su vida en una pesadilla. Cuenta Firas en una entrevista a El Mundo que cuando llegaron a Estambul huyendo de su país se alojaron en el piso de un amigo. Desde allí se pusieron a buscar trabajo y por internet localizaron a un hombre que, alegando ser gay y queriendo ayudar, les ofreció un empleo. La cita que concertaron resultó ser una trampa y la pareja acabó arrojada de un coche al grito de “¡infieles!” mientras les golpeaban, les robaron todo lo que llevaban encima e incluso les amenazaban de muerte apuntándoles con una pistola. Esta dramática experiencia les hizo darse cuenta de que “el enemigo” no sólo estaba en Siria y que serían perseguidos siempre que viviesen en un país musulmán.

    Firas y Jalid saben lo que es el rechazo incluso por parte de su propia familia: “Nuestras familias nunca lo aceptaron, ya sabes, Siria, demasiado conservadores”, cuenta Jalid, que en 2010 fue arrestado por “conducta impropia” mientras estaba en un bar con sus amigos. Le raparon el pelo, insultaron y golpearon y pasó un mes encarcelado. La vida de esta pareja es un constante temor a que alguien les delate al Estado Islámico –al grupo terrorista se le conoce por asesinar homosexuales decapitándolos o arrojándolos al suelo desde torres altas-. La ley siria considera la homosexualidad un crimen punible con prisión y si caes en manos de los terroristas, acabas muerto. “En Siria no puedes ser gay”, lamentan.

    Se dieron cuenta de que "el enemigo” no sólo estaba en Siria

    En Siria no puedes pero tampoco en Turquía, donde “el primer problema es el rechazo a ofrecernos trabajo o alojamiento” relata Yasar, un joven homosexual que también huye de la muerte en Irán, su país natal. Al llegar a Turquía, Yasar ha tenido que dormir en la calle y ducharse en los baños de las cafeterías. Firas, Jalid y Yasar, como tantos otros, “huyen del mundo”. Consiguen ahorrar muy poco dinero transportando barriles de crudo y con la pequeña ayuda económica de la hermana de Firas, que ha denunciado la falta de intervención de las ONG, mencionando en su lista alguna española.

    No tienen dinero para un bote de la muerte hacia Europa, por lo que Firas y Jalid se plantean regresar a Siria escondidos en coches para no sufrir ataques de los grupos armados extremistas. “Turquía también es un infierno”, lamenta Firas. “Las sociedades islámicas no conciben un musulmán y homosexual a la vez. Y eso que yo pensaba que ser musulmán es ser libre. Que Dios es el mismo para todos”.

    Fuente: http://www.cascaraamarga.es/politica...n-turquia.html
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