• Más de un centenar de invitados celebraron con él su segundo año en España
  • Acudieron personalidades como Alaska, Miguel Bosé, Boris Izaguirre o Javier Cámara
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    Desde que lanzase su vídeo de bienvenida presentando incluso a su caniche Lily, se sabía que James Costos (51), el actual embajador de Estados Unidos en Madrid, no iba a ser una personalidad diplomática más. Abiertamente homosexual, lleva ya dos años instalado en su residencia de la calle Serrano junto a su pareja Michael Smith, el decorador de cabecera de Michelle Obama. Ambos se han convertido en los anfitriones de los que todo el mundo quiere conseguir una invitación.

    Este fin de semana se ha demostrado el por qué. Costos dio una fiesta el viernes 27 de septiembre en su residencia para celebrar su segundo aniversario en nuestro país. A ella acudió un centenar de personalidades, que no eran las habituales en este tipo de saraos diplomáticos. Alaska, Miguel Bosé, Boris Izaguirre o el actor Javier Cámara fueron algunos de los rostros más conocidos de una representación en la que se encontraba el quién es quién de la sociedad rosa en España.

    Pareciera que el embajador hubiese utilizado la lista de los 50 gays más influyentes que cada año elabora LOC para mandar las invitaciones. Allí estuvieron el empresario Jesús Encinar, la galerista Topacio Fresh (de la que el embajador dijo estar encantado de conocer), el doctor Eduardo López Collazo, Francisco Polo, creador de la plataforma change.org, el periodista Paco Tomás o el director de teatro José Martret.

    López Collazo, director científico en el idiPAZ, explica a LOC que la fiesta fue "como el sueño de Oscar Wilde. Por una vez todos los homosexuales podían mostrarse tal cual eran con sus parejas en un ambiente tan influyente al que antes no hubieran tenido acceso".

    En los salones de la embajada, bañados con una favorecedora luz rosa, los invitados se mezclaron entre ellos e hicieron 'selfies' con los marines uniformados de la fiesta o con los retratos de Obama. "Era un ambiente muy cool, muy neoyorquino", dice otro de los invitados. Uno de los puntos fuertes de la velada fue la actuación de un grupo con un nombre tan poco protocolario como Dvicio. Sin duda, las fiestas de la embajada ya no son como los rígidos cócteles de antaño y el embajador y su consorte lo reflejaron con su actitud. "Ellos se mezclaron con todo el mundo. Son realmente cercanos, aunque sin perder las formas, claro".

    En su perfil de Instagram, Costos ha agradecido a sus 'nuevos amigos españoles' su esfuerzo por apoyar los lazos entre Estados Unidos y España. También su pareja Smith colgó la foto de una fiesta que promete convertirse en una de las citas más esperadas por el colectivo LGTB en nuestro país. Y es que tal y como comentan, "no sólo fue una fiesta divertida en la que se bailó y se bebió, más allá de las conversaciones frívolas también sirvió para hacer contactos".

    Fuente: http://www.elmundo.es/loc/2014/10/01...7758b4586.html