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Ahora más que nunca: vota rosa

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  • Ahora más que nunca: vota rosa


    El 17 de mayo se conmemora el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, y es buen momento para reflexionar sobre las inminentes elecciones y cómo combartir la LGTBIfobia con nuestro voto rosa.

    Nuestro colaborador Carlos Barea reflexiona sobre la importancia de las elecciones autonómicas y municipales que tendrán lugar el próximo 28 de mayo.
    En un año en que tendremos varias citas electorales, merece la pena reflexionar muy bien sobre la importancia de un voto útil – y rosa– para nuestra comunidad.

    El 17 de mayo de 1990, la OMS eliminaba la homosexualidad de su listado de trastornos mentales. Han pasado apenas 33 años desde que la máxima autoridad sanitaria decidiera que ya no éramos unos enfermos, que no estábamos mal programados ni teníamos un anormal desequilibrio de hormonas o un fatídico trastoque en los cromosomas.

    Ya no hacía falta buscarnos el defecto médico para justificar nuestra existencia. En consecuencia, atrás quedaban también las terapias de electroshocks, los internamientos en psiquiátricos y, al menos de forma oficial, las terapias de conversión.

    Así pues, los homosexuales éramos, de una vez por todas, considerados oficialmente seres humanos completamente funcionales, tanto a nivel físico como mental –algo más tendrían que esperar las personas trans, ya que hasta 2018 (!) no dejaría de considerarse la transexualidad una enfermedad relacionada con los “trastornos de la personalidad y el comportamiento”–.


    “No podemos olvidar en las urnas quiénes nos han llevado de la mano hacia los avances sociales”


    Debido a este hito histórico, el 17 de mayo se conmemora el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia. Esta fecha debería hacernos reflexionar sobre cuáles son los factores que operan dentro de nuestra sociedad para que aquello que no se adapta a las categorías estipuladas desde la hegemonía sea perseguido tanto por el estamento médico como por el legal, dos de los brazos ejecutores más habituales de la LGTBIfobia estructural.

    Si volvemos la mirada hacia el aparato legislativo, nos daremos cuenta de que los progresos sociales de las minorías se han consolidado cuando han sido convertidos en leyes, pero siempre a costa de mucho esfuerzo y de grandes reticencias por parte de los sectores más conservadores.

    Sin ir más lejos, la aprobación del matrimonio igualitario en el año 2005 promulgada por el Gobierno socialista de Zapatero se topó de frente con el rechazo del Partido Popular, que acabó llevando al Senado al psicólogo Aquilino Polaino, que 15 años después de la rectificación de la OMS, afirmó que la homosexualidad era una patología.

    Más recientemente, también nos hemos encontrado con la oposición de la derecha y de la ultraderecha a la despatologización de las personas trans, algo que se ha conseguido gracias a la ley que el ministerio de Irene Montero ha sacado adelante con uñas y dientes. Tras grandes batallas, tanto internas como externas, la norma ha sido aprobada gracias a los votos favorables del PSOE (excepto el de Carmen Calvo, que es harina de otro costal), Unidas Podemos, Más País y algunos grupos parlamentarios más.

    Hago este recordatorio porque es necesario tener en cuenta estas cuestiones a la hora de elegir nuestro voto, máxime en un año en el que tenemos por delante varias citas electorales. La más cercana, el 28 de mayo, día en el cual ayuntamientos y comunidades se juegan la revalidación de sus mandatos o el cambio de color político. Y en esto, nuestro colectivo debería tener mucho que decir.

    Porque no podemos olvidar, ahora que hemos sido llamados a las urnas, quiénes nos han llevado de la mano hacia los grandes avances sociales de las últimas décadas ni quiénes se han dejado la piel, a pesar de su propia integridad física en algunos casos, para sacar adelante leyes que eran una enorme deuda histórica con los sectores más oprimidos.

    Así
    “Si ningún partido te representa, ten en cuenta quién no intentará pisarte la cabeza”


    pues, si ningún partido te representa, ten en cuenta al menos quién no intentará pisarte la cabeza. De esta forma, tendremos la posibilidad de convertirnos en el dique de contención de unos retrocesos que ya están empezando a llegar a otros puntos del planeta como EE UU, donde el aborto ya no es un derecho universal y se empieza a legislar contra el colectivo LGTBIQ+.

    Es más, aquí en España, con amplia presencia de la ultraderecha en comunidades autónomas como Castilla y León o Murcia, la amenaza es real y las propuestas más que terroríficas.

    Por tanto, ahora más que nunca, vota rosa, que diría aquella campaña de la Coordinadora de Iniciativas Gay-Lesbiana del Estado Español de los años 90. Porque esta será la única forma de evitar que España vuelva al blanco y negro, un color demasiado añorado por algunos y en el que la diversidad, por desgracia, no tiene cabida alguna.

    CARLOS BAREA ES ESCRITOR, INVESTIGADOR Y ACTIVISTA CULTURAL. HA PUBLICADO LA NOVELA BENDITA TÚ ERES (EGALES, 2020) Y HA COORDINADO EL ENSAYO COLECTIVO FLORES PARA LOLA. UNA MIRADA QUEER Y FEMINISTA SOBRE LA FARAONA (DOS BIGOTES & EGALES, 2023)
    Fuente: https://shangay.com/2023/05/17/voto-rosa-dia-contra-lgtbifobia/
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