(traducció al català no disponible, disculpeu les molèsties)

El sistema educativo, así como las diferentes capas de la sociedad, todavía no son conscientes de la transformación que está sufriendo el concepto de familia. No han asumido de manera plena que no existe como única dualidad el tándem padre-madre. Hay mucho más allá, aunque no sea tan habitual o tan evidente.

Esta institución evoluciona, como absolutamente todo en la vida. A algunos les cuesta aceptar esta realidad, poniendo trabas, cortapisas y todas las dificultades habidas en sus manos para que no se lleve a cabo este progreso natural. No obstante, lo único a lo que pueden aspirar es a ralentizar este camino, esta marcha que ya está iniciada y avanzada (aunque haya que pulir imperfecciones y promover mejoras legales), pues el cambio ha llegado para quedarse.

A los constructos más normativos hay que añadirles (y la suma siempre es positiva y enriquecedora) los modelos homoparentales. Y estos también son diversos y plurales: inseminación artificial, fecundación in vitro, método ROPA (acrónimo para recepción de óvulos de la pareja; es decir, maternidad compartida por madres lesbianas), gestación subrogada, adopciones (nacionales o internacionales), acogimiento familiar…

Para las personas que asumimos el rol de paternidad desde la homosexualidad, solo nos queda un objetivo, un reto, un desafío claro: la visibilidad, como responsabilidad y obligación para participar en y con la sociedad, aunque cueste enfrentarse a ello y suponga un esfuerzo. ¿Por qué? Muy sencillo: La familia nuclear heterosexual tiende a seguirse presentando como el único modelo en las aulas, por ejemplo, donde el alumnado pasa muchas horas y donde crea referentes importantes; bien en los libros de texto, bien en el material didáctico presentado, bien en los discursos del profesorado o en las actividades planificadas. Por supuesto, no todo es blanco o negro. Hay casos de colegios cuyos caracteres propios, en sus perfiles de centro, promueven sin duda valores de tolerancia e inclusión. El mío es un ejemplo, tanto donde trabajo como donde mi hija estudia.

Pero para los que no tratan aquellos aspectos que por obligatoriedad de ley deben abordarse en el contexto educativo: diversidad familiar, diversidad afectivo-sexual, lenguajes coeducativos, homofobia, transfobia, etc. (pues es muy fácil saltarse aquellos aspectos que no te gustan y dejarlos expuestos únicamente en el papel para cubrir el expediente burocrático), esta visibilidad se hace imperativa, necesaria.

Debemos ser fuertes, ejercer nuestra homoparentalidad desde la naturalidad; con valentía, agallas y entereza, por y para todos aquellos que necesitan modelos y roles a su alrededor cuando su situación es adversa y no los acompaña como debiera. Decirles que cada vez hay menos espacio para convencionalismos, para tabús, para prejuicios. Todos tenemos ideas preconcebidas erróneas en nuestras cabezas, pero hemos de tratar (al menos hacer el esfuerzo) de sacarlas poco a poco. Sin la culpa y la vergüenza que tantas veces se nos ha inculcado.

Soy profesor, padre homoparental y escritor. De esta simbiosis, de esta unión, nació el cuento ¡Me encanta mi familia!

https://editorialcirculorojo.com/me-encanta-mi-familia/

Marta, Vega y Martín son muy afortunados.
Tienen una familia que los quiere y los cuida.
Cada familia es diferente, especial y única; las suyas también.
¿Quieres conocerlas?
Este cuento ahonda en la diversidad familiar y en cómo se constituyen algunas de estas familias, fomentando el respeto y la tolerancia hacia cada una de sus particularidades.

Tres historias reales, de familias que existen y forman parte de a asociación estatal Galehi: una asociación que lucha, como tantas otras, por la igualdad de todas las familias, con sus diferentes casuísticas y modelos.

https://galehi.org/

Creemos espacios estables, seamos referentes para otras familias, profundicemos en nuestros derechos, erradiquemos conjuntamente la discriminación, seamos visibles con toda su repercusión y sus implicaciones. Si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo hará?

Os invito a mi blog:

https://carlosveraletras.wordpress.com/

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